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Recorrido por las portadas de El País

3 noviembre 2009

Tiempos de cambio
Eran los tiempos de la transición española y caras como la de Adolfo Suárez, el golpista Tejero o el, por entonces recién elegido Papa, Juan Pablo II ocupaban la portada de El País que informaba con un diseño mucho más desestructurado que el que presenta en la actualidad, donde la fotografia en blanco y negro de la época quedaba en un segundo plano respecto del cuerpo de las noticias.

El socialismo en el poder

Con la década de los ochenta llegaban caras nuevas como la del nuevo presidente del gobierno, Felipe González que ocupó durante cerca de dos décadas muchas portadas del diario nacional con mayor difusión. El caso Rumasa o la caída del muro de Berlín también protagonizaron portadas históricas que marcaron un antes y un después. Como novedad, El País comenzó a dotar de mayor tamaño la imagen de sus portadas.

Necesidad de cambio

Garzón, Roldán o el mismísimo Mario Conde serán los encargados de hacer correr ríos de tinta en las redacciones coincidiendo con los últimos coletazos de un socialismo desgastado y ante una creciente necesidad de cambio en la vida política española. Detenciones y largos juicios como el del caso Banesto o incipientes guerras como la del petróleo ocupan las portadas de El País que comienza a publicar cada vez menos texto en sus portadas dando paso al fotoperiodismo.

Al Qaeda en la cabeza de todos

La llegada de el euro, y la mayoría absoluta conseguida por el Partido Popular cn Aznar a la cabeza en el año 2000 son temas candentes entre la sociedad española y así lo reflejan las portadas de la época. Aquí, El País, empieza a usar cada vez con mayor frecuencia las portadas de llamada, con fotografías impactantes que ocupan las dimensiones de la página casi en su totalidad con titulares breves y precisos.

La era Zapatero y Letizia Ortiz

Sucesos tan trágicos como el 11M en el que murieron 192 personas y más de 1400 resultaron heridas hacen que la actividad y la producción periodística de la información sean lo más perfectas posibles, tanto en dosificación y claridad informativa como en la aportación de las mejores imágenes que recojan el sentir de una tragedia de esa magnitud. El País también publicó portadas significativas del “No a la guerra de Irak”, o de la catástrofe medioambiental del Prestige. Pero también hubo momentos históricos que lejos quedan del dramatismo como la esperada Boda Real entre el príncipe Felipe y una Letizia Ortiz periodista que sitúo el periodismo español un paso más cerca de la realeza.

El País en estos tiempos ya no tiene nada que ver con sus comienzos, la imagen ahora también a color prima sobre cualquier texto en la portada. Y es que, una imagen siempre vale más que mil palabras

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¿Hacia donde va el periodismo?

14 octubre 2009

En la era de la digitalización de la información muchos son los que teorizan y se preguntan cual va a ser el devenir de la prensa presentada en papel, y es que los soportes on line van ganando cada vez una mayor presencia entre las preferencias de los consumidores de información. Hay quienes apuestan, reticentes al ocaso del papel impreso,  por crear un híbrido entre el papel y el formato digital como solución a la problemática que supone el fin de los diarios tal y como los conocemos. Pero son muchas las voces que se muestran contrarias a esta solución a la que consideran como un parche de contención con fecha de caducidad.

Otros, en cambio, abogan por la introducción de un canon para consumir prensa en internet sin perder por ello dinero, pero se enfrentan a la problemática de que la gente no quiere pagar por un artículo que caduca inmediatamente después de ser leido aunque tenga una gran calidad. ¿Cuál es entonces la solución? Entre los principales remedios que se barajan hay uno que está tomando fuerza entre los periodistas. Esta medida se inspira en el modelo estadounidense, basado en una redacción on line que trabaja la información  tanto en el formato tradicional del papel como en internet de lunes a viernes, con un número reducido de páginas en el que se presentan básicamente noticias discursivas, dejando los grandes géneros periodísticos como los reportajes, las entrevistas o las crónicas, entre otros, para los fines de semana. Con esta manera de producción del ejercicio periodístico se contenta a los lectores entre semana ofreciéndoles información que sacie su sed informativa mientras que se preparan grandes números con una gran cantidad de páginas para el fin de semana. Pero a pesar de este nuevo formato del periodismo, ¿alguien sabe de verdad hacia donde nos dirigimos?

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La crisis de la información local

11 octubre 2009

La crisis de la prensa tradicional y el temor a que el periodismo impreso llegue a su fin ocupa, desde hace ya meses,  muchas horas de debate en distintos foros. Mientras los más catastrofistas apuntan que los periódicos van a desaparecer en los próximos años, otros algo más escépticos señalan nuevas formas de difusión de la información en lo que se conoce como la reinvención del periodismo. Y en esta crisis que está sufriendo el soporte más viejo de la prensa son los medios locales los que tienen más dificultades para sobrevivir a un mercado cada vez más exigente y selectivo. La falta de ayudas estatales, sumado a la escasa financiación de las empresas periodísticas locales conforman dos de las principales causas de la difícil situación por la que atraviesan. También la falta de profesionalización del periodismo local acentúa la gravedad de la situación actual con plantillas llenas de periodistas multimedia sometidos a una precariedad laboral cada vez más marcada. Otro problema a tener en cuenta es la escasez de medios de los grupos locales para cubrir informaciones frente a las grandes infraestructuras y multitud de medios con los que cuentan los grandes grupos mediáticos, lo que hace que abarquen también la información local además de la nacional. De ahí que cada vez sea más frecuente encontrar editoriales locales cada vez más nacionales por la pertenencia de esos periódicos a los grandes grupos mediáticos.

Con todo esto, solo queda esperar hacia donde conducirán las nuevas formas de periodismo que ya se están fraguando en múltiples redacciones para salvar al papel del ocaso al que está condenado y ver como afectará a la prensa local.

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